Friday, May 22, 2015

Ya estamos de vuelta

Muchos años después, vuelvo por acá. Pero he de avisar a mis seis lectores que el título de mi bitácora electrónica ya no es adecuado: ya no soy policía gramatical, ya no me la paso poniendo infracciones por las "faltas" a la santidad del español. Creo que me bañé y me lavé muy bien lo purista, hasta que se me cayó. O al menos eso intento.  No quiero decir con esto que no noto los errores que todos cometemos, es una deformación profesional que dudo perder. No. Me refiero a que ya no quiero ser la policía gramatical, ya no quiero dictar cómo debe hablar la gente. Me gusta más oír lo que tiene que decir, sin interrupciones absurdas para señalar cómo debería decirlo.

Bueno, ésa es una de las razones, pero hay otra mucho más importante: me crecieron dos hijitos. Hace cuatro años llegaba yo a las 37 semanas de embarazo, con unos 90 kilos. Yo comenzaba a avisar a las personas que Víctor podría nacer en cualquier momento. Poco tiempo antes me habían corrido de mi trabajo, sin ninguna falta que lo justificara (me acusaron de hacker, a mí, tan avezada en las artes de la informática). No entendí nada y me dolió que me corrieran; por orgullo, claro, pero también porque el trabajo me encantaba. 

Pero uno no sabe las ventajas que puede tener un problema: gracias a eso, Jovic y yo entramos en un hermoso letargo, el de esperar a nuestro primogénito. Fue el momento más hermoso de mi vida. Tenía mi liquidación, con la que cubrí el hospital y todos los gastos necesarios. Con mis dos hijos seguí trabajando hasta el final del embarazo, y volví a empezar a menos de una semana de que hubieran nacido. Nunca supe qué es la incapacidad. Siento que me ha quedado ese cansancio, pero cuánto lo disfruté. Jovic y yo entramos en una dinámica muy animal, en que nos dedicamos a prepararnos para la llegada de nuestro hijo. Veíamos a pocas personas, nos dedicamos a que el mundo fuéramos él y yo. Después de todo, éramos el principio de un mundo, el principio de la estirpe Preciado Videgaray.

Éste es un claro ejemplo de lo que digo: mis publicaciones ya no necesariamente se referirán al español. Habrá notas al respecto, pues adoro profundamente mi idioma, pero no se sorprendan de ver mi receta de tarta de brócoli, los chistes diarios de Jovic o las puntadas de mis dos enanos. 

2 comments:

Bugalú Peniche said...

Tu regreso es tan hermoso como el halo que rodeó ayer al Sol. ¿Qué nuevo nombre se te ocurre? Yo estoy pensando, a ver si te doy alguna idea.

Mariposa said...

No se me ha ocurrido nada, sigo pensando.